¿Cómo respirar en buceo?

Cuando estamos buceando, es clave mantener unas técnicas adecuadas para poder mantenerte bajo el agua. En este caso, la respiración va a ser más que importante para desempeñarte con éxito en esta actividad. Por eso, saber cómo respirar en buceo es de suma relevancia.

Aprendiendo más de la respiración en buceo

A pesar de que pueda parecer sencillo respirar gracias a un equipo autónomo, no lo es. Está claro que puede parecer un proceso automático. Sin embargo, en un curso de primeras inmersiones te van a enseñar a respirar a través del regulador y a controlar este acto hasta convertirlo en espontáneo. Y es que, como buceadores, es imprescindible aprender a controlar el ritmo respiratorio.

Inicialmente, debes conocer la terminología básica. Respirar es lo equivalente a intercambiar el aire que entra en nuestros pulmones con el que sale de ellos, expulsando una gran carga de CO2. Normalmente, realizamos alrededor de 22.000 ciclos de respiración al día, lo que indica que en cada minuto cumplimos alrededor de 18 ciclos. En sí, nuestra capacidad ventilatoria se restringe a 5 litros de aire.

¿Cómo se puede “aprovechar” más el aire mientras se bucea? Mayormente, realizando una inspiración lenta y profunda, liberando el aire lentamente contando durante varios segundos (sin tener que soplar). Pero no solo basta con realizar esta técnica, sino también en saber cómo respirar de forma calmada, sin intentar ahorrar aire.

Lo mejor es aprender paso a paso las técnicas adecuadas de respiración, para poder utilizar eficazmente el aire comprimido. Una inhalación correcta te va a ayudar a permanecer más tiempo en las profundidades.

Cómo respirar en buceo a distintas profundidades

Debes considerar que nuestro consumo puede aumentar progresivamente debido a la presión hidrostática. Si pasas de 20 a 40 metros de profundidad, vas a notar que te cuesta cada vez más dar una bocanada de aire y respirarlo. En cierto modo, a mayor profundidad, el aire puede volverse más denso, provocando una situación de intercambio gaseoso más dificultosa.

En este sentido, si buceas a 40 metros tendrás que reducir tu ritmo respiratorio, hasta llegar a unas 6 respiraciones por minuto. Y, si buceas a 20 metros, con 10 o 12 serían suficientes.

Por supuesto, no debes pensar en “ahorrar” y dejar de respirar o crear las llamadas “microapneas”. Podrías estar sometiendo a tu organismo a un esfuerzo innecesario e incluso podrías aumentar la cantidad de dióxido de carbono. Recuerda que aprender cómo respirar en un curso de buceo es clave. Algunas de las consecuencias de respirar mal son la aparición de síntomas de extrema gravedad, como la confusión, somnolencia, las convulsiones o incluso la pérdida de consciencia.

Lo más recomendable es intentar disfrutar de la experiencia, haciendo de la respiración un acto espontáneo. En nuestra escuela de buceo en La Herradura, podemos enseñarte cómo respirar en buceo a la perfección.

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